CREER EN LA NAVIDAD

La franja de edad habitual en que dejan de creer es entre los 8 y los 11 años. Descubrir que los regalos no los entregan los Reyes ni Papá Noel y que tampoco viajan toda la noche en camellos o trineo, no es descubrir que papa o mamá me mintieron, sino que es descubrir que has estado creyendo en una fantasía que te ha hecho tener ilusión y te ha hecho sentir momentos muy especiales. No existen: la frustración

La frustración o decepción del niño será más o menos inevitable pero no es dañina, pues le está ayudando a madurar y a ir comprendiendo otras facetas de la vida y otros recursos que no tenía. Claro que en algunos casos puede ser un poco dolorosa y los padres preferimos evitar todo mal trago a nuestros hijos, pero en el acto de crecer está implícita la frustración y también su propia superación.

¿Que deben saber los niños y niñas sobre la carta? 

Es importante que cuando les animemos a escribir su carta de los deseos, les trasmitamos también estos mensajes que les ayudarán a comprender qué pueden hacer y qué pueden esperar.

Haz una lista de las cosas que desees. Dale rienda suelta a tu imaginación, a tu ilusión, a tus deseos y escribe mínimo tres cosas:

  • “Cariño, esta es tu carta de los deseos y la escribes como desees sin ningún límite”.
  • Incluye en tu lista algo para otra persona de tu familia. Puede ser para tus hermanos, padres, abuelos o primitos. Tú decides.
  • Los Reyes o Papá Noel (o quien decidáis) leerán tu carta y seguro te traerán una cosa de la lista, y tal vez también te traigan algo que no está en la lista. Esa es la magia de Santa o los Reyes, que no se sabe realmente lo que decidirán traerte… (Este es el mensaje más importante).

¿Cómo les pides cosas tan caras?, ¿pides una piscina? Eso es imposible!”. Los deseos no se juzgan, solo se expresan.

No usar la carta como herramienta de chantaje o amenaza:

Verás lo divertido y mágico que será escribir la carta dándole permiso a tu hijo para que escriba todo lo que desee y como desee. Además le estás ayudando a ordenar sus pensamientos, a que los quiera reflejar con palabras escritas y a que tenga una gran motivación para escribir y leer. Le fomentas la empatía y la generosidad al pedir algo para alguien que no sea él mismo, y le cuidas al traerle como máximo dos cosas de la lista.

El empacho de regalos es muy perjudicial para su salud emocional, además de educarle en la vanidad y en lo material.

¿Deben traer los Reyes todo lo escrito en la carta?

Los niños pueden escribir y pedir todo lo que desean.

Escribir sin límites, dejando volar sus fantasías y deseos. El límite no se ha de poner en la cantidad de cosas que puede escribir, sino en la cantidad de cosas que vaya a recibir.

Como ya hemos visto lo ideal es trasmitir al niño que su carta será leída y que le traerán un cosa que sí está en el listado y otra que puede no esté.

Escribir la carta a los Reyes magos con todo aquello que los niños desean es una acto de ilusión único que se vive de esta forma tan especial solo durante la infancia. A la hora de escribir la carta no hay limitación, ni censura, ni avisos. Un niño puede pedir un ordenador, dos bicicletas, una playa, un videojuego, etc. Y lo único que oirá de sus padres será “vaya carta ¡más completa! Los Reyes te traerán seguro una cosa de todo lo que tú has puesto. ¡Una seguro que te traen!”

Y así el niño sigue con su ilusión, además de practicar con la escritura y con la organización de su pensamiento (plasmar en un papel lo que está pensando).

Cristina de Andrés (Directora dels Tallers Emoticat)

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